• La crisis del coronavirus

    La crisis del coronavirus

Valora este artículo
(1 Voto)
Avatar de autor José Luis Manzanares Japón
Publicado el: 18 de Marzo de 2020

Cuando un pueblo entero se ve amenazado por una crisis que puede poner en riesgo la vida de muchas personas corre el peligro de que el pánico multiplique exponencialmente el daño que el virus podría causar por sí solo. Si todos los ciudadanos salen corriendo para esconderse, la sociedad de desorganizará, nada funcionará, y cuando la epidemia se supere no quedarán ya servicios colectivos, empresas, trabajo ni recursos. Sería necesario empezar desde cero. ¿Sabe alguien cómo se afronta tal desastre?

Por eso, hay que aplicar medidas eficaces que sean capaces de permitir el funcionamiento como sociedad organizada mientras se combate el contagio. Todo el mundo ve evidente que los sanitarios deben seguir al pie del cañón, a pesar de los riesgos que corren y la dedicación absoluta que se les exige. También los encargados de mantener el orden, el abastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, la información pública y los servicios de seguridad como los bomberos. Todo ese sector debe continuar trabajando sin falta. Eso sí, con medidas razonables de protección ante el virus.

Pero la sociedad necesita mucho más. No nos puede faltar el agua, la energía, el teléfono, la televisión… Los sueldos han de seguir cobrándose, alguien tiene que hacer las nóminas y las transferencias. La agricultura y la ganadería tienen que abastecer a los supermercados. Los transportistas tienen que llevarlos a su sitio… Si todos se dejan vencer por el pánico y salen corriendo, causarán muchísimas más víctimas que el virus.

Cuando todo pase, que pasará, necesitaremos que existan sectores de la economía que continúen funcionando para que la sociedad perviva. Lo hará empobrecida porque habrá sectores que hayan salido irremediablemente dañados de la crisis, pero tendrá donde agarrarse para subsistir. Si todo el mundo abandona su responsabilidad movido por el pánico, a la vuelta no habrá nada donde aferrarse.

Hay que seguir trabajando en toda actividad que permita controlar y evitar un contagio colectivo. Nos va la vida en ello.

La responsabilidad de las empresas no pasa por mandar a todos sus empleados a no salir de casa un tiempo que bien pueden ser meses. A la vuelta no existirá empresa ni empleos. La obligación empresarial es mantener el empleo y el trabajo, creando unas condiciones de protección sanitaria adecuadas para que nadie sufra riesgo de contagio.

Ayesa es consciente de su papel y de la obligación moral de mantener su actividad protegiendo a su plantilla y al futuro de su país. Por eso, va a adoptar todas las medidas logísticas necesarias para que los empleados puedan cumplir con su obligación sin contagiar ni contagiarse. Pero sabe que nuestros clientes nos necesitan para que sigamos teniendo electricidad y agua en los hogares, los servicios públicos funcionen y nuestros sanitarios puedan cobrar sus nóminas. No les fallaremos.

A lo largo de nuestros cincuenta y cuatro años de historia hemos sufrido tres grandes crisis. Muchas empresas desaparecieron. Nosotros las superamos y salimos reforzados de cada una de ellas. No me cabe la menor duda de que también lo haremos en esta ocasión. Y ayudaremos a que nuestra sociedad sufra el menor daño posible y pueda recuperarse en poco tiempo del deterioro económico que, inevitablemente, va a sufrir.

Gracias por vuestra comprensión, sentido de la responsabilidad y colaboración en los difíciles días que nos esperan. En estas circunstancias hay que pensar en los demás. Nuestra obligación es evitar el contagio y, al mismo tiempo, mantener la actividad económica. Lo haremos.

Nuestro blog

El conocimiento es el emblema de Ayesa y este blog pretende ser un lugar donde los empleados compartan su experiencia en los ámbitos de la ingeniería, la transformación digital y la tecnología Smart.

Estamos comprometidos con la innovación, la calidad de vida y los avances tecnológicos.