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    Políticas educativas inteligentes

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Avatar de autor Rosa María Romero
Publicado el: 22 de Mayo de 2018

Hoy en día, cuando leemos artículos vinculados a nuevas tendencias educativas, es inevitable suponer que vamos a leer sobre nuevas metodologías de enseñanza-aprendizaje y de cómo la tecnología da soporte a estas nueva forma de aprender.

Es el aprendizaje digital el que ocupa todas las páginas con cuestiones tan interesantes y controvertidas, como el Flipped Classroom, la Gamificación o el learning analytics.

Pero las nuevas tecnologías, desde mi punto de vista, no solo pueden ayudar al docente en su ardua tarea. La nuevas tecnologías deben servir para proporcionar nuevos escenarios donde el análisis de la información permita atender, de forma inteligente, a las personas que definen y aplican las políticas educativas de nuestro país.

Nosotros trabajamos codo con codo con estas personas desde hace más de 15 años e independientemente del territorio, banderas e ideología, podemos asegurar que todas ellas buscan lo mejor para su comunidad: docentes, equipos directivos, inspección educativa, orientadores, alumnos, madres y padres. Puede que no siempre “acierten” pero lo que es seguro es que trabajan al servicio de su comunidad pues en la mayoría de los casos son o han sido parte de la misma. ¿Qué pueden proporcionarles las nuevas tecnologías?

Seguridad en la toma de sus decisiones. Debemos tener en cuenta que las personas responsables de las políticas educativas tiene un margen muy corto de actuación, 4 años, y en este tiempo hay que aplicar los cambios que se estimen oportunos, organizarlos, legislarlos, aplicarlos y obtener resultados.

En este tiempo, cuentan con tecnología para la gestión, no siempre conectadas, donde: lo que dice el sistema de personal docente en ocasiones difiere de lo que dice la gestión académica y administrativa del centro; donde la visión de la información se organiza en estratos no conectados definidos por cada curso académico; donde en el mejor de los casos puedes evaluar la diferencia entre varios de dichos estratos pero no eres capaz de determinar los factores que ocasionaron dicho cambio, en ocasiones porque se encuentran “ocultos”; y por último y más importante, teniendo a tu disposición solo lo que ocurre en tu entorno más cercano sin posibilidad de comparar con la realidad educativa de otros contextos socioeconómicos, más allá de un simple número en un informe PISA o en una estadística anual del ministerio.

 

¿Por qué en Educación deben aparecer los científicos de datos?

Fundamentalmente para proporcionarles a estas personas responsables de la Educación de nuestros hijos una “bola de cristal fiable”. Para que puedan determinar el futuro de una actuación concreta basándose en información histórica y tendencias que les permitan conocer cuáles son las variables o indicadores reales que determinan el éxito de la actuación.

Es tal la cantidad de información, las fuentes orígenes de la misma y en ocasiones la inconsistencia entre dichas fuentes, que es imposible realizar un estudio consistente de dicha información.

Las nuevas tecnologías como big data y la posibilidad de dotar de carácter científico al procesamiento de esta información, serán los garantes de la tan ansiada educación de calidad. Poder compartir entre todas las administraciones educativas, comenzado por las españolas, todo este conocimiento de forma que pueda dar servicio a todas ellas, debería ser uno de los objetivos del tan ansiado Pacto por la Educación.

Una visión global que pueda proporcionar servicio a cada región y que cada una de ellas determine qué factores diferenciadores impactan en su contexto para adecuar la política educativa a su realidad. Para que puedan apostar por medidas innovadoras y audaces pero teniendo bajo sus pies una red de seguridad basada en el conocimiento.

¿Cuál debería ser nuestro modelo a seguir?

En mi opinión, aún no existe este modelo. Prácticamente toda la literatura relativa a big data & educación está centrada en las bondades del conocimiento que puede extraerse de la información relativa a los resultados del aprendizaje digital. En cómo a partir de la ingente cantidad de datos almacenados en sistemas de aprendizaje digital puede retroalimentar al sistema para una mejora en dicho aprendizaje.

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